El Dios de Nínive

Lectura Bíblica: Jonás 3:1-10

 

 

Roberto y su hermana Mayra miraban al piso mientras la mamá le decía al papá lo que había pasado esa tarde.

 

- Los chicos fueron sorprendidos con un grupo de otros muchachos que estaban robando en una tienda. Nuestros hijos no robaron nada, pero la policía los interrogó junto con los demás que sí estaban robando.

 

- ¿Robando? - Inquirió el papá sorprendido.

 

- Pero no robamos nada, papá - dijo rápidamente Roberto.

 

- ¿Sabían ustedes lo que los otros niños estaban haciendo? - preguntó el papá. Ninguno de los dos contestó y el papá movió su cabeza de lado a lado-. Ustedes no debieron estar acompañando a los que hacían este tipo de cosas.

 

Mayra empezó a llorar.

 

- Perdónenme, en verdad lo siento. Nunca, nunca más saldré con ellos - prometió.

 

- Yo también lo siento - dijo Roberto con la mirada fija en el suelo.

 

- Vamos a ver - murmuró el papá -. Tendré que pensar en qué castigo les pondré. Pero ahora veamos el libro de Jonás para ver cómo Dios disciplinó a la gente de Nínive por su pecado.


Cuando acabaron de leer, Mayra sonrió.

 

- La gente estaba arrepentida y Dios no los castigó - dijo ella.

 

- ¿Significa eso que a nosotros tampoco nos vas a castigar? - Preguntó Roberto esperanzado.

 

- Pues, los dos parecen estar arrepentidos de verdad y me han dicho que no se van a juntar más con esos chicos que están mal orientados, sin valores sanos en sus vidas. Esta vez les voy a demostrar misericordia, tal como lo hizo Dios. Creo que son sinceros en lo que dicen y que han aprendido una lección importantísima.

 

Para memorizar: ¿Qué Dios como tú, que perdona la maldad, y olvida el pecado?...porque se deleita en misericordia. Miqueas 7:18

 

Y... ¿Qué de tí? 

¿Conoces a Dios como un Dios de misericordia? A Él no le gusta castigarte. Prefiere que te arrepientas y dejes tu pecado, como hizo la ciudad de Nínive. Dale gracias a Dios por su misericordia y obedécele siempre.


Tesoro:

Dios es misericordioso contigo.

 

Continuación...

 

Lectura Bíblica: Nahum 1:1-3, Nahum 2:8-10, Nahum 3:7

 

Mayra regresó sola de la escuela a la casa.

 

- ¿Dónde está tu hermano? - Le preguntó la mamá.

 

- Pues... creo que se fue a la tienda con unos amigos -dijo lentamente.

 

- ¿Cuáles amigos? - preguntó la mamá con sospecha-. Espero que no sea con el mismo grupo involucrado en el robo del otro día -Mayra no contestó-. ¿Sé fue con el mismmo grupo?

 

- Mayra le dijo que así era.


Cuando Roberto regresó una hora más tarde, el papá ya estaba en la casa.

 

- ¿De dónde vienes? - le preguntó el papá.

 

- Sólo fuí a la tienda - contestó Roberto.

 

- ¿Con quién estabas? - preguntó el papá.

 

- Ay...con nadie - respondió tímidamente.

 

-¡Qué raro! - comentó el papá. Con los mismos que estuvieron en la tienda robando la semana pasada.

 

- Bueno, pero te aseguro que nadie robó nada esta vez. Además, te prometo que nunca más volveré a ir con ellos.

 

El papá buscó su Biblia.

 

- Creo que necesitamos leer acerca de Nínive de nuevo -dijo-, sólo que hoy leeremos en el libro de Nahum. Este libro fue escrito ciento cuarenta años después del de Jonás.

 

Mientras el papá comenzó a leer, Roberto se movió en su silla incómodamente.

 

Como ves, aquí se habla de la destrucción de Nínive - dijo el papá cuando terminó de leer-. Antes Dios había mostrado su misericordia para con esta ciudad. Sin embargo, la gente volvió a pecar y Dios se cansó de que no lo tomaran en serio. Creo que esta vez no puedo ser misericordioso contigo, hijo. No aprendiste la lección cuando te mostré misericordia, ahora tendré que disciplinarte.

 

Para memorizar: Porque el Señor al que ama, disciplina, y azota a todo el que recibe por hijo. Hebreos 12:6

 

Y... ¿Qué de tí? 

¿Sabes que Dios odia el pecado? Él es un Dios santo y misericordioso. Cuando las personas no se arrepienten de su pecado Él debe castigarlas. Acepta el castigo y aprende del mismo.


Tesoro:

Dios es Santo.

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