Un pueblo al que debemos amar y por el que debemos clamar


1 Corintios 13:4-8

El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece;

no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor;

no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor nunca deja de ser.
 

1 Reyes 8:33-34
Si tu pueblo Israel fuere derrotado delante de sus enemigos por haber pecado contra ti, y se volvieren a ti y confesaren tu nombre, y oraren y te rogaren y suplicaren en esta casa, tú oirás en los cielos, y perdonarás el pecado de tu pueblo Israel, y los volverás a la tierra que diste a sus padres.


Génesis 28:13

Y he aquí, Dios estaba en lo alto de ella, el cual dijo: Yo soy el Señor, el Dios de Abraham tu padre, y el Dios de Isaac; la tierra en que estás acostado te la daré a ti y a tu descendencia.

Hechos 2:22
Varones israelitas, oíd estas palabras: Jesús nazareno, varón aprobado por Dios entre vosotros con las maravillas, prodigios y señales que Dios hizo entre vosotros por medio de él, como vosotros mismos sabéis;
Y yo os tomaré de las naciones, y os recogeré de todas las tierras, y os traeré a vuestro país.
 
Pelearán contra el Cordero, y el Cordero los vencerá, porque él es Señor de señores y Rey de reyes; y los que están con él son llamados y elegidos y fieles.


Génesis 12:3

Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra.

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Durante los últimos años y más constantemente en los últimos días, es común escuchar acerca del conflicto de Israel con Palestina, y cómo diferentes medios de comunicación hablan a la población de todo el mundo mezclando sus propias opiniones con imágenes respecto a este tema, sin contar lo que realmente está ocurriendo, fomentando a que la gran parte de la población mundial creen sentimientos de rechazo e ira hacia Israel, ya que los ciudadanos del mundo entero estan siendo bombardeados diariamente con imágenes de "supuestos ataques" que Israel está haciendo a Palestina y omitiendo gran parte de los acontecimientos, provocando desinformación y confusión al respecto del tema.

Sin deseo de querer entrar en políticas internacionales, veamos como siempre hacemos lo que nos dice la Palabra de Dios respecto de su pueblo Israel, y de porque éste defiende su territorio de la manera que lo hace.


Éxodo 3:6-8
Y dijo: Yo soy el Dios de tu padre, Dios de Abraham, Dios de Isaac, y Dios de Jacob. Entonces Moisés cubrió su rostro, porque tuvo miedo de mirar a Dios.

Dijo luego Dios: Bien he visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto, y he oído su clamor a causa de sus exactores; pues he conocido sus angustias, y he descendido para librarlos de mano de los egipcios, y sacarlos de aquella tierra a una tierra buena y ancha, a tierra que fluye leche y miel, a los lugares del cananeo, del heteo, del amorreo, del ferezeo, del heveo y del jebuseo.

Y te daré a ti, y a tu descendencia después de ti, la tierra en que moras, toda la tierra de Canaán en heredad perpetua; y seré el Dios de ellos.
 
Pero a vosotros os he dicho: Vosotros poseeréis la tierra de ellos, y yo os la daré para que la poseáis por heredad, tierra que fluye leche y miel. Yo el Señor vuestro Dios, que os he apartado de los pueblos.

Vemos claramente que en la Palabra de Dios, el Señor nos deja constancia de un hecho. Dios, viendo la aflicción de su pueblo en Egipto, decidió descender para librarlos de los egipcios, quienes los tenían esclavizados, y les dijo que los llevaría a una tierra buena y ancha, y que poseerían esa tierra y que Él mismo se la daría como heredad.

La tierra que Israel posee actualmente es parte de esa heredad que Dios le dio hace cientos de años. El pueblo judío es el pueblo de Dios y a través de este pueblo, Dios quiso que viniese el Mesías que daría su vida por la toda la humanidad, Jesucristo nuestro Señor. Entonces, el plan de salvación que Dios tenía para reconciliar al hombre con él, quiso llevarlo a cabo viniendo Él mismo naciendo siendo judío, lo que no sólo nos confirma que son un pueblo elegido por Dios, sino que Dios quiso que la salvación de la humanidad viniese por medio de este pueblo.

Juan 4:22
Vosotros adoráis lo que no sabéis; nosotros adoramos lo que sabemos; porque la salvación viene de los judíos.

Pero entonces, ¿cuál es la razón por la que Palestina reclama ese territorio? ¿Por razones territoriales o por razones religiosas u otras razones?

Los habitantes de ambos países tienen algo en común, que descienden de un mismo padre, Abraham. (leer Génesis 21). El pueblo judío desciende de Isaac(Génesis 17:19), con quien Dios iba a establecer su pacto (Génesis 17:21), hijo de Abraham con Sara, su esposa. Mientras que el pueblo musulmán desciende de Ismael(Génesis 17:20)(1Cronicas 1:29-31),  hijo que Abraham tuvo con Agar, sierva de Sara (Génesis 16:1).


Dios estableció su pacto con Isaac, heredando él y su descendencia todas las promesas que Dios le había dado a su padre Abraham con respecto a la tierra que les daría para habitar, esa tierra que fluye leche y miel, quedando excluído de ese pacto Ismael. Dios dijo a Abraham que en Isaac le sería llamada descendencia, no obstante, Dios tuvo misericordia de Ismael y le dijo también a Abraham que haría de él una nación, aunque su pacto era con Isaac (Génesis 21:9-13).

Como vemos aquí, hubo una división bastante considerable, Dios prometió a Abraham darle un hijo (Génesis 15), el problema surgió cuando, Sarai esposa de Abraham viendo que no concebía, rogó a su esposo que tomara a su sierva egipcia Agar para que le diese un hijo (Génesis 16), una vez que esto aconteció, nació Ismael, sin haber sido el tiempo de Dios para que naciese el hijo de la promesa, el cual sí vino más tarde y vino a través de la esposa de Abraham, Sara, ese hijo era Isaac.

Habiendo recibido Isaac las promesas de Dios con respecto a recibir la tierra prometida, Ismael queda excluído de esta promesa, aunque con los años se convirtiese en nación.

Siendo el pueblo judío el pueblo escogido por Dios, durante muchos años ha sido un pueblo atacado, perseguido y puesto en esclavitud, más Dios no se ha quedado de brazos cruzados ya que, siempre ha intercedido a favor de su pueblo y ha llegado a exterminar a reyes y ejércitos enteros defendiéndolos (Deuteronomio 11:4).

Estamos en los últimos tiempos, y todo se está preparando para el arrebatamiento de la Iglesia de Jesucristo y la aparición del anticristo, quien intentará hacerse con el control y dominio de la ciudad de Jerusalen, llegando a reunir ejércitos para guerrear contra el Señor, más Cristo los vencerá (Apocalipsis 19:11-21).

Satanás, que el Señor lo reprenda, siempre ha intentado interferir en los planes de Dios para intentar que no se cumplan, más dice Dios en su Palabra que todo está escrito y que no pasará ni una tilde ni una j de la ley hasta que todo se haya cumplido (Mateo 5:18). La Palabra de Dios es eterna, y Jesucristo es Fiel y Verdadero(Apocalipsis 19:11), y todo se ha cumplido, está cumpliendo y se cumplirá en el nombre de Jesucristo. Y Jerusalen es la santa ciudad de Dios y, aunque muchos intenten tomarla, el Señor reinará por los siglos de los siglos.


Todo este conflicto viene de muy antiguo, desde el intento de satanás de ser semejante a Dios (Isaías 14:13-14). Habiendo caído del cielo, y envidiando al ser humano por los privilegios que Dios le había concedido, no sólo influenció al hombre para que pecase contra su creador Dios, sino que sigue haciendo todo lo posible por crear guerras y conflictos, no solo usando a las personas como marionetas para matarse unas a otras sino arrastrándolas al infierno revelandolas contra Dios.

Dios dice claramente en su Palabra que a todo el que bendiga a Israel, lo bendecirá, y al que maldiga a Israel lo maldecirá (Génesis 12:3), en nuestra elección está ponernos a favor de Dios o en su contra. Jesucristo, Dios mismo nació como judío, viniendo la salvación por los judíos, de manera que no queda excusa, todo aquel que ataca al pueblo elegido por Dios, al pueblo de Israel, se coloca en una posición de rebelión contra Dios y su Palabra y queda expuesto al peligro de ser maldecido y de poder perder su alma, condenándose por la eternidad.


Somos llamados por Dios a orar por la paz de Jerusalén...
 

Pedid por la paz de Jerusalén; Sean prosperados los que te aman.

No sigamos la corriente de este mundo revelado contra Dios, debemos amar, bendecir al pueblo de Dios y orar por ellos, sobretodo para que puedan reconocer como su único Salvador y Mesías de toda la humanidad a nuestro Señor Jesucristo. 


¡Dios bendiga a Israel y sea la paz en Jesusalén!, Amén. Dios te bendiga querido/a lector/a.


 
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