Morando bajo la sombra del Omnipotente

Morando bajo la sombra del Omnipotente

El que habita al abrigo del Altísimo
Morará bajo la sombra del Omnipotente.

Diré yo a Jehová: Esperanza mía, y castillo mío;
Mi Dios, en quien confiaré.

El te librará del lazo del cazador,
De la peste destructora.

Con sus plumas te cubrirá,
Y debajo de sus alas estarás seguro;
Escudo y adarga es su verdad.

No temerás el terror nocturno,
Ni saeta que vuele de día,

Ni pestilencia que ande en oscuridad,
Ni mortandad que en medio del día destruya.

Caerán a tu lado mil,
Y diez mil a tu diestra;
Mas a ti no llegará.

Ciertamente con tus ojos mirarás
Y verás la recompensa de los impíos.

Porque has puesto a Jehová, que es mi esperanza,
Al Altísimo por tu habitación,

10 No te sobrevendrá mal,
Ni plaga tocará tu morada.

11 Pues a sus ángeles mandará acerca de ti,
Que te guarden en todos tus caminos.

12 En las manos te llevarán,
Para que tu pie no tropiece en piedra.

13 Sobre el león y el áspid pisarás;
Hollarás al cachorro del león y al dragón.

14 Por cuanto en mí ha puesto su amor, yo también lo libraré;
Le pondré en alto, por cuanto ha conocido mi nombre.

15 Me invocará, y yo le responderé;
Con él estaré yo en la angustia;
Lo libraré y le glorificaré.

16 Lo saciaré de larga vida,
Y le mostraré mi salvación.

 

 

Dios desea que lo busques de corazón, Él anhela que apartes tiempo cada día para hablar con Él, contarle tus problemas, pero sobretodo, que cuentes con Él como Padre.


Ya Dios se encargó de dar el paso para acercarse a tí, envió a Su Hijo Jesucristo a morir por ti y por mí para llevar nuestros pecados en la Cruz, ahora nos toca dar el paso a nosotros y aceptar a Jesús en nuestro corazón como nuestro Señor y Salvador. Jesús es el Único Camino al Padre.

Si quieres aceptar hoy a Jesucristo como tu Señor y salvador puedes hacerlo con una oración como la que sigue:

 

Señor Jesucristo, reconozco que soy pecador, y me arrepiento de todo corazón. Creo que has muerto por mi, y que con tu Sangre derramada en la cruz, me limpias de todos mis pecados, creo que has resucitado para darme la vida eterna. Señor sálvame, te abro mi corazón y te recibo para siempre, ven a morar en mí, con tu Santo Espíritu. Amen.

 

Si aceptaste al Señor como tu Señor y Salvador personal en este día, permítenos felicitarte por haber tomado la decisión más importante de tu vida. Ten la libertad de escribirnos y contarnos cómo nos has conocido y permítenos orar por tí y darle gracias a Dios por tu vida.

 

¡Que el Señor te bendiga y te guarde!

 

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