No es por obras, es por la gracia de Dios

 


Mateo 19:16-26

Entonces vino uno y le dijo: Maestro bueno, ¿qué bien haré para tener la vida eterna?

El le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno sino uno: Dios. Mas si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos.

Le dijo: ¿Cuáles? Y Jesús dijo: No matarás. No adulterarás. No hurtarás. No dirás falso testimonio.

Honra a tu padre y a tu madre; y, Amarás a tu prójimo como a ti mismo.

El joven le dijo: Todo esto lo he guardado desde mi juventud. ¿Qué más me falta?

Jesús le dijo: Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven y sígueme.

Oyendo el joven esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones.

Entonces Jesús dijo a sus discípulos: De cierto os digo, que difícilmente entrará un rico en el reino de los cielos.

Otra vez os digo, que es más fácil pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios.

Sus discípulos, oyendo esto, se asombraron en gran manera, diciendo: ¿Quién, pues, podrá ser salvo?

Y mirándolos Jesús, les dijo: Para los hombres esto es imposible; mas para Dios todo es posible.


Efesios 2:8-10
Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios;

no por obras, para que nadie se gloríe. Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.

 

sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por la fe de Jesucristo, nosotros también hemos creído en Jesucristo, para ser justificados por la fe de Cristo y no por las obras de la ley, por cuanto por las obras de la ley nadie será justificado.

Tito 3:4-6
Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres,

nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo,

el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador

 
Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.


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Muchas veces nos encontramos con personas que se aman mucho a sí mismos, que se sienten orgullosas por su forma de ser y que, tienen una gran autoestima, llegando a pensar que el día que partan de esta vida tienen el cielo ganado por considerarse buenas y que no han hecho mal alguno a nadie. Aunque es bueno no tener sentimientos de auto-rechazo, sino amarse como Dios le ha hecho a cada uno, pero hay diferencia entre esto y ser una persona orgullosa y que no acepta ningún tipo de correción en lo que a su estilo de vida refiere.
Veamos lo que nos dice la Palabra de Dios.
 

Ciertamente no hay hombre justo en la tierra, que haga el bien y nunca peque.


Romanos 3:23-24
por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios,
siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús.

¿Crees que nunca has pecado? ¿Has mentido alguna vez? ¿Has codiciado? ¿Has tenido envidia? ¿Has faltado el respeto a tus padres? ¿Has insultado a alguna persona o la has hecho sentir mal? ¿Hay algo en tu vida que no puedes dejar de hacer y sabes que es malo? ¿Robaste? ¿Tuviste relaciones sexuales sin estar casado/a?

La Palabra de Dios es clara, en toda la tierra no hay justo que nunca peque, solamente hubo un Justo, que fue hallado sin mancha y no pecó, y es Jesucristo el Hijo de Dios, que vino para dar su vida por todos nosotros, para poder ser justificados mediante la fé en su sacrificio y obra redentora. (
Hebreos 7:23-27)
 

Dios mostró su aprobación a la obra redentora de su Hijo Jesucristo resucitándolo al tercer día (Mateo 28:6), y hoy está vivo y dispuesto a aceptar a todo aquel que le quiere abrir su corazón e invitarle a que entre en su vida como su único Señor y Salvador.

Querido lector/a, la salvación no se gana por ser una buena persona, por ayudar de vez en cuando a obras de caridad, por hacer sacrificios en Semana santa, ya que, Cristo lo hizo todo dando su vida en la cruz del calvario.(Juan 19:30). Tan sólo debemos aceptar ese regalo que Dios nos ofrece a través de Jesucristo.

No es por obras nuestras que podamos hacer, las personas somos seres limitados y totalmente dependientes de Dios, ya que, sin Él no podemos vivir una vida en plenitud. Dios es nuestro Salvador(1 Timoteo 2:3), Sanador(Éxodo 15:26), Libertador(Juan 8:36), nuestro Refugio (2 Samuel 22:3) quien nos guarda en medio de las tormentas, sana nuestras almas, quien nos liberta de los vicios y rompe toda atadura en nuestras vidas.

El vaso de barro no puede decirle al Alfarero qué forma quiere que le dé, se deja en las manos de su Hacedor para que Él moldée y de una forma útil para lo que está siendo creado, así hace Dios en nuestras vidas una vez que invitamos a entrar a Cristo en nuestro corazón, Él va moldeándonos y quitando todo aquello que no le glorifica en nuestras vidas a través de las pruebas.

De ese mismo modo debemos nosotros ponernos y dejarnos en sus manos, no confiando en nosotros mismos ni en nuestras capacidades y esfuerzos, sino en que Dios es Todopoderoso y nos salva POR SU GRACIA, no porque lo merezcamos ni nos lo hallamos ganado, sino por su infinito AMOR.


¡Dios te bendiga y nos ayude a tener presente cuánto dependemos de Él para poder vivir cada día!
 

He aquí que como el barro en la mano del alfarero, así sois vosotros en mi mano, oh casa de Israel.


 
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