Despojándonos de lo viejo, vistiéndonos del Nuevo

 

Efesios 4:22 - En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos,

Efesios 5:2 - Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante.

1 Pedro 1:18 - sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres...

1 Pedro 2:12 - manteniendo buena vuestra manera de vivir entre los gentiles; para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, glorifiquen a Dios en el día de la visitación, al considerar vuestras buenas obras...

Efesios 6:10 - Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza.

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Un cambio notable se aprecia en nuestras vidas cuando se las entregamos a Cristo, el primer cambio lo notamos nosotros mismos cuando sentimos una carga muy pesada que se nos quita de nuestra alma.
Cuando abrimos el corazón a nuestro Salvador Jesucristo, suceden cosas grandes en nuestras vidas, es el comienzo de un proceso de santificación que durará hasta el día en que el Señor nos lleve con Él.

Mientras estábamos errantes en el mundo andando sin Cristo, nuestro corazón iba llenándose de cosas que no sólo nos alejaban más de Dios, sino que nos contaminaban y nos creaban heridas emocionales. Más ahora, Cristo estando en nuestro corazón comienza un proceso de purificación, quitando la escoria a través de las pruebas en nuestras vidas, un proceso de sanidad interior en donde comenzamos a conocernos más a nosotros mismos y a ver cuantas cosas contaminadas teníamos en nuestro corazón: falta de perdón, malos deseos, envidia, etc...

Este proceso no es instantáneo, lleva su tiempo, incluso años, pero hay algo seguro, que si Cristo ha comenzado su obra en nuestras vidas la perfeccionará.... que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo; Filipenses 1:6

Querido hermano, lleva a los pies del Señor todo aquello que Él te va mostrando que hay que cambiar, pídele al Espíritu Santo de Dios que te ayude y abra tus ojos para ver las cosas como Él las ve... Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho. Juan 14:26

El camino del Cristiano no está sin piedras ni obstáculos, es una batalla diaria, esa batalla comienza luchando en tu propia mente contra todo pensamiento contrario a la voluntad de Dios... llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo, 2 Corintios 10:5, vas a notar como hay una especie de "lucha", tú deseas agradar a Dios en todo (si recibiste al Señor como tu Salvador y naciste de nuevo), más tu naturaleza o "carne" se opone... Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis. Gálatas 5:17

Más Dios no nos deja desamparados, en su Palabra encontramos ayuda para nuestro andar diario... en Efesios, Dios nos habla como a soldados, y nos manda a vestirnos con la Armadura de Dios...Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza. Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes.  Efesios 6:10-11,13

Dios no sólo nos ha llamado para darnos vida y vida en abundancia, sino que nos ha llamado con el propósito de hacernos sus instrumentos y poder ganar a otros para Cristo, para ello, debemos prepararnos y concienciarnos que esto es una "batalla" por rescatar las almas perdidas, y que vamos a tener oposición de aquel que tiene esclavizadas esas almas, que es el diablo. Que el Señor lo reprenda.

Ora cada día de rodillas pidiendole al Señor que te fortalezca, te llene de su Espíritu Santo y cambie en tí aquello que no le glorifica, que quite todo impedimento para que Él pueda obrar con libertad en tu vida, cambiando todas aquellas cosas que te separan de Él y derramando de su gozo y su presencia sobre tu vida.

¡Que el Señor te fortalezca en este dia!


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