Juan 10:27-29
Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen,
y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano.
Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre.
¿Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el que pisoteare al Hijo de Dios, y tuviere por inmunda la sangre del pacto en la cual fue santificado, e hiciere afrenta al Espíritu de gracia?
Pues conocemos al que dijo: Mía es la venganza, yo daré el pago, dice el Señor. Y otra vez: El Señor juzgará a su pueblo.
Hebreos 6:4-6
Porque es imposible que los que una vez fueron iluminados y gustaron del don celestial, y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo,y asimismo
gustaron de la buena palabra de Dios y los poderes del siglo venidero,
y recayeron, sean otra vez renovados para arrepentimiento, crucificando de nuevo para sí mismos al Hijo de Dios y exponiéndole a vituperio.
Actualmente pueden oirse diferentes opiniones con respecto a este tema, pero no debemos basarnos en nuestra opinión, sino en lo que dice la Palabra del Señor.
Cuando abrimos nuestro corazón al Señor Jesucristo, nos hace formar parte del pueblo de Dios, nos regala la salvación y la vida eterna, pero el Señor nos habla claramente en las Escrituras
sobre perseverar y luchar legítimamente para ser coronado...
2 Timoteo 2:5
Cuando formamos parte del pueblo de Dios, comenzamos la carrera de la Fé, y para ganar esa carrera debemos tener puestos nuestros ojos en Jesucristo, vengan las pruebas que vengan a nuestras
vidas, debemos estar en todo tiempo mirándo al Maestro y poniendo nuestra confianza en Él, sabiendo que Él nos da la fuerza para pelear en la batalla y también nos da la victoria.
Pero, ¿qué sucede si en algún momento nos descuidamos? ¿Qué le pasa a una persona que comienza a descuidarse en la oración, en la lectura de la Palabra de Dios y en la comunión con
Dios? La persona que deja de tener comunión con Dios y deja de vivir en su Presencia, su vida espiritual comienza a debilitarse, ese "árbol", deja de dar fruto y comienza a
secarse...veamos qué dice el Señor:
Quien vive en su Presencia...
Salmos 1:3
Dios nos hace una seria advertencia, debemos estar dando fruto para Él ya que, de lo contrario corremos el peligro de estar ocupando un lugar que otra persona puede ocupar y sí dar
fruto para Dios. Tengamos siempre en cuenta que el hacha está puesta preparada para cortar a todo árbol que no da buen fruto, y que nosotros debemos ser de esos árboles que sí dan fruto y ganan
almas para el Señor...
Acerca de la salvación... Dios nos dice en Juan 10:27-29 que sus ovejas oyen su voz y que nadie las arrebatará
de su mano...pero...en Apocalipsis 3:20 también nos dice que tenemos nosotros que tener la disposición de abrirle la puerta de nuestro corazón, es decir, tenemos que tomar una decisión por Cristo y estar
dispuestos a seguirles...
Apocalipsis 3:20
Entonces, podemos ver claramente que:
1. La voluntad de Dios es tenernos tomados de la mano siempre y que nosotros estemos con Él, nadie nos arrebatará de su mano porque Él nos sostiene fuertemente y por su parte, nunca nos va a
soltar.
2. Si nosotros nos descuidamos, nos soltamos voluntariamente de su mano, no le abrimos la puerta de nuestro corazón, no derramamos nuestro corazón delante de Él cada día, dejamos de buscarle,
de nutrirnos con su Palabra y de vivir en su Presencia, estaríamos nosotros descuidando la relación con Dios, y he aquí el gran peligro al que nos expondriamos.
Debemos tener siempre muy claro que Dios nunca nos va a soltar, pero tampoco va a obligarnos a que estemos con Él, ni siquiera nos ha obligado a que le aceptemos
como Señor y Salvador, todo lo contrario, Él es un Dios bondadoso, que nos atrae con su amor, es bueno, y que respeta la voluntad de decisión de los seres creados por Él.
Cristo quiere que le busquemos y le amemos voluntariamente y no por imposición, de la misma manera nos deja libre elección y no viola nuestra voluntad, Él desea siempre tenernos tomados de la mano,
pero por nuestra parte debemos estar deseando tomarle de su mano y reconocer siempre que es suya la gloria y que es por su misericordia y su gracia que podemos estar ante su
Presencia cada día.
Entonces, ¿es pues la salvación por alguna obra nuestra? De ninguna manera, la salvación es un regalo que Dios nos ofrece por medio de su Hijo Jesucristo cuando lo
aceptamos como nuestro Señor y Salvador, pero es algo que también debemos estar cuidando como un valiosísimo tesoro,
ya que SÍ SE PUEDE PERDER LA SALVACIÓN...
2 Corintios 4:7
Hebreos 2:2-4
Porque si la palabra dicha por medio de los ángeles fue firme, y toda transgresión y desobediencia recibió justa retribución,¿cómo escaparemos
nosotros, si descuidamos una salvación tan grande? La cual, habiendo sido anunciada primeramente por el Señor, nos fue confirmada por los que oyeron, testificando Dios juntamente con ellos...
Iglesia, cuidemos esta salvación tan grande que Dios nos regala, teniendo siempre presente que es por la gracia y la obra de nuestro Señor Jesucristo que podemos obtenerla. Pero, aunque el Señor ha
hecho todo por nosotros en lo que a nuestra redención se refiere, nosotros debemos seguir peleando cada día contra todo principado y potestad en el nombre de Cristo (Efesios 6:12-13), peleando la buena batalla de la fé
(1 Timoteo 6:12), orar los unos por los otros (Santiago 5:16) y siendo dirigidos y guiados en todo momento por el
Espíritu Santo (Juan 16:13), para poder mantener y guardar esa salvación obtenida por su
gracia.
Dios nos manda a que vivamos en santidad, sin la cual nadie verá al Señor (Hebreos 12:14),
y que perseveremos hasta el fín, para ser salvos (Mateo 24:13), dependiendo en todo
momento de la ayuda y la fuerza del Señor (Efesios 6:10). Nuestro deber
es ponernos cada día en sus manos, confiando en su Espíritu Santo, quien nos guía, nos protege y nos lleva a toda verdad.
Recomendamos la lectura de Mateo 25 del versículo 1 al 13, habla de la parábola de las diez vírgenes, en donde
cinco fueron prevenidas y estuvieron listas para la llegada del Esposo teniendo aceite en sus lámparas, y cinco fueron imprudentes y descuidaron estar preparadas para la llegada del Esposo y no
pudieron entrar a las Bodas. Debemos estar preparados ya que Cristo vuelve pronto por su Iglesia y debemos estar llenos de su Espíritu Santo.
Apocalipsis 2:10
No temas en nada lo que vas a padecer. He aquí, el diablo echará a algunos de vosotros en la cárcel, para que seáis probados...Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la
vida.
Apocalipsis
3:11
He aquí, yo vengo pronto; retén lo que tienes, para que ninguno tome tu corona.
Mateo 24:13
Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo.
¡Que el Señor te bendiga, te guarde y te ayude a guardar la salvación que Dios te da!